Lo que hoy conocemos como San Cristóbal de La Laguna, formaba parte del reino o Menceyato de Tegueste, en la zona conocida por los aborígenes como Aguere. Lugar estratégico desde antes de la Conquista de Tenerife, al que acudían, de manera estacional con sus ganados, por ser tierra fértil, rodeada de montes y una con una pequeña laguna.

Aguere, fue el escenario de la última contienda bélica que enfrentó a las tropas castellanas, bajo el mando de Don Alonso Fernández de Lugo, y los aborígenes; y donde se decidió la Conquista definitiva de la Isla. La victoria, tras vencer al Mencey Bencomo y su hermano Tinguaro, en el año de 1496 incorporará definitivamente Tenerife a la Corona de Castilla. Sucederá un día de San Cristóbal, lo que dará nombre fundacional a la ciudad y propiciará el  patronato junto a  San Miguel, santo protector venerado por de D.Alonso.

Conmemorando estos hechos históricos, se construyeron las Ermitas de Gracia,  de San Cristóbal y el Convento de San Miguel de las Victorias.

Don Alonso Fernández de Lugo obtiene de la corona (Reyes Católicos), como contraprestación  de la conquista, el título de Adelantado y la gobernación de los territorios. Ostentó  el derecho pleno de administrar justicia, nombrar los diferentes cargos administrativos, judiciales y militares, adjudicar terrenos, dictar ordenanzas y ser cabeza del Cabildo. La primera reunión capitular se constituye el 20 de octubre de 1497, será durante largo tiempo el  principal y único órgano de gobierno.

La sucesión en el cargo de los descendientes de Fdez. de Lugo, dará lugar a que con este sobrenombre se conozca San Cristóbal de La Laguna, como la ciudad de los Adelantados.

La Villa se fue configurando a lo largo del siglo XVI en dos núcleos de población, que surgieron de un modo diferenciado. El primer asentamiento elegido por el Adelantado, entorno a la Parroquia de la Nuestra  Señora de la Concepción, se caracterizó por no tener un trazado urbano planificado. Tan solo unas casas de mampuesto y cubierta de paja, y que dieron forma a un pequeño caserío. Hacia 1500, surge un segundo núcleo más racionalizado, y que promueve el asentamiento de la población al sur del territorio,  a partir del Santo Espíritu (Convento de San Agustín).

Las dos villas, La Villa Veccia o Villa de Arriba y la Villa de Abajo, terminan uniéndose. Se funda una nueva ciudad, mediante conceptos renacentistas basados en fórmulas matemáticas, y trazando sus calles haciendo uso de utensilios de navegación. Un sistema urbano en retícula, formado por calles rectas que constituyen manzanas. Su trazado es el primer ejemplo de ciudad no-fortificada,  ejemplo de Ciudad de Paz, una ciudad- territorio que se sirvió de sus propias fronteras naturales para delimitarse: el Barranco de Chamarta y de las Carnicerías o Gonzalianes, así como de la propia laguna y las montañas que la rodean, serán sus  sistemas defensivos naturales. También como ciudad de interior en la geografía de la isla, se  protege de los continuos ataques piratas que amenazan las costas canarias. Este será el modelo que posteriormente se exporte a las ciudades americanas.

En la Villa de abajo, configurándose al modo castellano, se levanta la plaza mayor en torno a la que se establecen las casas de Adelantado, de Justicia y Gobierno de la Isla. La Reina Juana I de Castilla, manda Real Cédula en 3 de Febrero de 1510, concediendo título de Villa y escudo de armas. En este consta del Arcángel San Miguel, con atributos militares; bajo el santo, el castillo y el león rampante de los reinos de Castilla y León y custodiando un monte llameante, que representa El Teide, bañado por el mar que lo rodea. Cierra el escudo la leyenda: MichaelArcángel beni in aditorium populo dey Tenerife me fecit, segung.

A lo largo de la centuria el crecimiento urbano se produjo de manera rápida, hasta el punto de que en 1588 el ingeniero militar Leonardo Torriani, enviado a las islas por Felipe II para realizar la mejora de la defensa y descripción de las mismas, dibuja un plano de Villa de La Laguna y se representan ya tres conventos, seis ermitas, el Cabildo, Iglesias, dos hospitales, plazas y calles, que podemos ver aun hoy en día. La descripción se refiere a ella como  la mayor ciudad edificada después de la Conquista.El rápido crecimiento de la Villa permite que, el 20 de Enero de 1531, Carlos I otorgue el título de Ciudad.; así como, el 8 de Septiembre de 15 34, los de Noble y Leal Historia.

En el siglo XVII se produce un importante impulso del comercio exterior con los Países Bajos, Inglaterra e Indias, a través de la consolidación de la viticultura local. Tegueste, La Punta del Hidalgo, Geneto o Taganana, serán las principales zonas de cultivo. Como consecuencia de ello, emerge una burguesía comercial que busca un lugar destacado en la sociedad, tradicionalmente caracterizada por su origen agropecuario.

A mediados de siglo, la producción descontrolada de esos productos vinícolas, trajo consigo la pérdida de terrenos para el cultivo del cereal y pasto para el ganado. La carestía del pan supuso la intervención por parte del Ayuntamiento, obligándose a bajar el precio del grano y a regular – mediante ordenanzas- la organización de las áreas de cultivo.

El XVIII será uno de los momentos de mayor prosperidad y de cambio socio-económico que experimente Canarias y La Laguna. Es el período de la Ilustración, en el que se promueve la educación, la administración, la agricultura, las artes mayores y menores, y se experimentará a su vez en las islas la  reactivación de  su economía a través del libre comercio.

Al amparo del librepensamiento y la visión crítica del país, surgen reuniones de carácter culto y con una intención reformadora, en las que se cuestiona los aspectos sociales, religiosos, culturales y económicos de la isla. En La Laguna, la Tertulia de Nava, fue la más importante. Su impulsor fue D. Tomás Lino de Nava Grimón y Porlier (1734-1779), hombre con grandes inquietudes intelectuales y con  amplias responsabilidades políticas. Su sucesor, D.Alonso de Nava-Grimón y Benítez de Lugo (1759-1832), promovió la fundación de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife (1777),  e impulsó la Universidad de San Fernando (1792).

Desde mediados del ochocientos, La Laguna comenzará a perder poder en favor de Santa Cruz, debido al traslado de los Capitanes Generales y al crecimiento del Puerto de Santa Cruz. Con la nueva centuria se produce la separación de la diócesis de Tenerife de la de Las Palmas; y La Laguna recibiría la Bula de Pío VII para la erección del nuevo Obispado el 1 de Febrero de 1819.

La Guerra de Independencia, y la creación de un gobierno alternativo como el de la Junta Suprema de Canarias, marcarán el ritmo político en La  Laguna. Se iniciaba una nueva etapa de inestabilidad, en la que cabe mencionar la reorganización administrativa que surge tras las Cortes de Cádiz (1812), y la perdida de la capitalidad única de Canarias (1833).

A finales de este siglo XIX en La Laguna  se produce una mejora apreciable de  las vías de comunicación. Desde el punto de vista público, surgen las alamedas ajardinas del exterior, el empedrado de las calles y plazas, pero quizás la obra más significativa, sea la mejora del camino de Santa Cruz, de obligado tránsito entre la ahora capital y el resto de  la isla.

En 1901 se pone en funcionamiento el  tranvía,  que ya  en 1911 extiende sus líneas desde Santa Cruz hasta Tacoronte.

Desde el punto de vista social,  a finales del XIX y principios del XX se producirán varias oleadas de emigración a América, con especial interés a Cuba y Venezuela, siendo La Laguna una de las poblaciones más afectadas con el descenso de su población.

Los vaivenes históricos  de San Cristóbal de la Laguna no han producido cambios sustantivos en sus edificaciones  y en su trazado urbano. La coexistencia entre los viejos caserones de tradición mudéjar, los antiguos conventos,  la arquitectura ecléctica,  y los nuevos planes de ordenación urbana caracterizan la etapa más contemporánea; y  motivaron que el 2 de Diciembre de 1999, en Marrakech, el Comité de Patrimonio Histórico de la UNESCO, reconociera los valores singulares y de autenticidad  de San Cristóbal de La Laguna, y le otorgará  el título de  Bien Cultural  Patrimonio de la Humanidad.